Qué profunda y bella era. Autor: Imanol García Bonilla

Qué profunda y bella era. Autor: Imanol García Bonilla

Apenas sabía cómo había sobrevivido al accidente con su coche. Esperaba que el seguro le cubriese los desperfectos del siniestro. Una melodía reverberaba en la lejanía de las colinas, arrastrada por el viento como hojas en otoño. Qué profunda y bella era. Atraído, Nick se encaminó a su ladera, sin reparar en las púas de los saguaros que laceraban su piel, centinelas mudos de aquél páramo abandonado. Qué profunda y bella era. Escaló con parsimonia, embelesado por el cántico que se hacía cada vez más y más fuerte. En su cima, un coro de encapuchados entonaba algo que él no comprendía, orquestados por una mujer de cabellos cenizos con un par de ojos tatuados en las palmas de sus manos tras una gran pira. Parecía alguna clase de lengua antigua, gutural, salvaje y profana. Qué profunda y bella era. La carne de sus pies le quemaba por las brasas, pero no podía dejar de contemplar aquellos ojos que trascendían la razón y que lo conducían al centro de la hoguera obedientemente. La sacerdotisa sonreía complacida, sumida en el culmen de aquel éxtasis, cantando con más fuerza, atrayéndolo más y más. Pronto sus piernas y parte de su cintura fueron engullidas, envolviendo lentamente su cuerpo por completo en una danza de sombras y llamas. Las voces se elevaban al cielo nocturno con regocijo. Qué profunda y bella era. Qué profunda y bella era…

0 Comentarios

Dejar una respuesta