Hora de marcharse. Autora: Irene González Rico

Hora de marcharse. Autora: Irene González Rico

Las manecillas del reloj se movían sin descanso. Lara miraba de un lado a otro de la habitación con el cuerpo pegado a la fría pared de piedra, oculta por las penumbras de la noche. A lo lejos escuchó gritos; la suela de las desgastadas botas retumbaba en el pasillo. Sabía que se acercaban. Miró por última vez el cuerpo sin vida tirado a sus pies. Posó la mirada en la daga que sostenía en su mano derecha con la hoja cubierta por un líquido rojo y espeso que también cubría su mano. La soltó como si le acabara de quemar. Sin pensarlo, saltó por la ventana y echó a correr, desapareciendo entre los arbustos. Lo último que escuchó fue un grito desgarrador.

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